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Dracaena draco (L.) L.

Esp.: Drago del Atlas.   Fra.: Dragonnier de l’Atlas.   Ing.: Atlas dragon tree.   Tam.: Ajgal, achgal.

Árbol, perennifolio, hermafrodita, de hasta 20 m de altura con porte aparasolado. Ramificación muy peculiar, pues generalmente el árbol tiene un solo tronco recto que no comienza a ramificarse hasta la primera floración (que puede ocurrir en 10-15 años). O por otras circunstancias, pero siempre habiendo alcanzado cierto grado de madurez, cuando pierde su única yema vegetativa terminal, en cuyo caso aparecerán 2-6 yemas que darán lugar a la primera ramificación. Los ejemplares cultivados adquieren a veces grandes proporciones sin llegar a ramificarse. La corteza es plateada, brillante en los tallos de los árboles jóvenes, pardo-cenizosa y agrietada en los troncos viejos; en las ramas está salpicada por las cicatrices que dejaron las hojas al caer, cicatrices que progresivamente desaparecen a medida que las ramas van engrosando su diámetro. En los árboles más viejos es frecuente que cuelguen de las ramas raíces aéreas. Hojas agrupadas en densas rosetas sobre el extremo terminal de cada rama; son estrechamente linear-lanceoladas (40-60 × 2-3 cm), sésiles, coriáceas, glabras, flexibles, muy agudas, pero no pinchosas, de color verde-cenizoso, rojizo-anaranjadas en la base. Inflorescencia ramificada en racimos terminales o subterminales. Flores hermafroditas, pequeñas (15-25 mm de diámetro), con una sola envoltura de 6 sépalos blanco-rosados o blanco-amarillentos. Estambres 6, expandidos junto a los sépalos. Anteras amarillas o verdosas. El fruto es una baya globosa de 1-1,5 cm de diámetro, con piel rojiza-anaranjada, coriácea y brillante. En su interior lleva generalmente una sola semilla (raramente 2) globosa, de superficie lisa.

Floración:

los periodos de floración y fructificación de esta especie son muy variables. La floración es básicamente invernal, pero puede llegar hasta la primavera e incluso hasta el verano.

 

Fructificación:

dependiendo de la época de la floración, se produce entre el verano y el invierno.

Hábitat:

Actualmente limitado a roquedos poco accesibles (400-1300 m de altitud) con precipitación media anual de unos 400-500 mm, pisos inframediterráneo y termomediterráneo. Antes de la intervención humana, en Marruecos debió formar bosques junto a sabinas, tuyas, acebuches, almácigos, encinas, laureles y arganes. Aquí convive también con otras especies tan interesantes como Davallia canariensis, Asplenium aethiopicum, Selaginella rupestris y Aeonium korneliuslemsii.

Distribución:

Región macaronésica: aparece en las islas Canarias, Madeira y Cabo Verde; en el continente africano sus poblaciones se sitúan en el SO de Marruecos, en el Anti-Atlas occidental, en los cortados rocosos del valle del río  Umarhuz (macizos montañosos del jbel Imzi y del jbel Adad Medni).

Observaciones:

D. draco había estado considerado hasta 1996 como un endemismo de las islas macaronésicas. Sin embargo, en junio de ese mismo año se descubren en las gargantas del río Umarhuz (Anti-Atlas occidental) unas poblaciones de dragos compuestas por cientos, posiblemente miles, de pies creciendo en roquedos inaccesibles: árboles de hasta 15 m de altura de eminente carácter autóctono. El análisis morfológico de estos árboles atlásicos sirvió a los autores del descubrimiento para separar, en 1997, los dragos continentales de los insulares a nivel subespecífico: D. draco subsp. ajgal Benabid & Cuzin. Tan solo un año más tarde se describió una nueva especie en Canarias: D. tamaranae A. Marrero, R.S. Almeida & M. González-Martín. Estos autores hacen una detallada comparativa de los dragos del N de África y la península arábiga de donde se deduce la existencia de 2 especies atlánticas. El drago atlántico (D. draco) en Marruecos, islas de Cabo Verde, Canarias y Madeira, y el drago de Gran Canaria (D. tamaranae), endémico de la isla de Gran Canaria.

Estado de conservación:

El drago ocupó antes grandes extensiones de terreno en las tierras bajas del SO marroquí e islas macaronésicas. Pero actualmente ha sido eliminado hasta su casi total extinción en estado silvestre. En Marruecos solo sobreviven algunos cientos de ejemplares en roquedos inaccesibles. Uno de los usos más lesivos aquí ha sido el de su tala para hacer colmenas con sus troncos tras ser ahuecados. En la Lista Roja de Especies de la UICN ha sido catalogada como Vulnerable (VU) a nivel global (Bañares et al., 1998).

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